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Santa Claus, tráenos… La lista de regalos deseados de un profesional del protocolo

Querida Santa.

Este año me porté bien. Muy bien.

Fui un profesional del protocolo aplicado: cuidé los detalles, salvé eventos al borde del colapso, organicé precedencias con paciencia franciscana y evité más de un desastre institucional sin pedir crédito público por ello.

Como prueba máxima de autocontrol: no me comí ningún canapé antes de que llegaran las personas invitadas. Santa, tú sabes que eso cuenta.

Por todo lo anterior, y aprovechando que estamos a días previos de la navidad, me animo a escribirte esta carta. No es una lista de caprichos ni de cosas raras de conseguir como ese juguete de GIJOE de los años 80s. Es más bien una lista de «cositas» que el mundo del protocolo, el ceremonial y la etiqueta agradecería profundamente en 2026.

Querido Santa Claus, además de lo que ya te pedí durante el año (orden, criterio, sentido común y un clon para eventos simultáneos), me gustaría, si es posible, que me trajeras los siguientes regalos:

Mis regalos soñados

1. Que el protocolo deje de verse como algo aburrido Prometo que no muerde. El protocolo no es rígido ni acartonado; es una guía que da orden, respeto y elegancia. Bien aplicado, incluso puede ser emocionante. Sí, leíste bien: emocionante.

2. Menos improvisación y más respeto por las precedencias Nada de “a ver dónde lo sentamos” cinco minutos antes. Las precedencias no son un juego de sillas musicales ni un tema de egos. Son institucionalidad pura.

3. Ceremonias con alma, no en modo automático Que cada acto cuente una historia. Que no parezca que alguien apretó “play” y se fue por un café. El ceremonial también puede emocionar.

4. Discursos más cortos (por favor) No pedimos milagros, solo que terminen antes de que el público revise WhatsApp, Instagram y el clima. Breves, claros y memorables. Amén.

5. Respeto real a los himnos nacionales Menos celular, más solemnidad. Son segundos, pero representan a todo un país. Y sí, también cuentan para la foto oficial.

6. Banderas bien colocadas y sin sustos virales No al revés, no mal plegadas, no “así se ve bonito”. El simbolismo importa… y mucho.

7. Vocativos, títulos y tratamientos bien usados No más “señor” al doctor ni “excelentísimo” a quien no lo es. No es tan difícil, solo requiere preparación (y un poquito de atención).

8. Que se note el trabajo del área de protocolo Porque cuando todo sale bien, parece magia. Y cuando algo falla, nadie pregunta quién improvisó. Un poco de reconocimiento no vendría mal.

9. Maestros y maestras de ceremonias preparados de verdad Un buen MC puede salvar cualquier evento. Uno improvisado puede hundirlo en tiempo récord. El micrófono no es para valientes, es para profesionales.

10. Respeto a los códigos de vestimenta Si se pidió etiqueta rigurosa, no es sugerencia creativa. La ropa también comunica respeto.

11. Puntualidad (sí, todavía) Llegar tarde no es estilo, es falta de consideración. El reloj también es parte del protocolo.

12. Más educación en etiqueta social desde jóvenes Saber saludar, sentarse a la mesa o comportarse en un acto formal no es elitismo: es convivencia civilizada.

13. Protocolo que abrace la diversidad Tradición e inclusión no se pelean. Al contrario, juntas hacen eventos más representativos y humanos.

14. Mesas de honor bien pensadas desde antes Nada de acomodar lugares mientras ya están llegando las autoridades. El estrés no combina con la solemnidad.

15. Que cada evento deje una buena anécdota (y no un meme) El protocolo no solo ordena: cuida reputaciones. Y eso, Santa, vale oro.

Si me concedes estos regalos, prometo seguir haciendo eventos impecables, explicando con paciencia por qué el orden importa y defendiendo que la elegancia también puede ser cercana.

Y, por supuesto, querido Santa Claus, también te pido salud, trabajo y mucha felicidad. Para mí, para quienes organizan desde las sombras y para quienes creen que el protocolo, cuando se entiende bien, también puede disfrutarse.

Con gratitud, humor y mucha vocación, un apasionado del protocolo y el ceremonial

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