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El guion no escrito del Grito de Independencia en México: tradición, simbolismo y retos contemporáneos

Cada 15 de septiembre, miles de voces se unen al tañido de las campanas y al ondear de la Bandera.
Pero, ¿sabías que no existe un ceremonial oficial para esta ceremonia?

A lo largo de la historia, la conmemoración ha cambiado: en 1812 se celebró por primera vez, en 1813 Morelos lo estableció en los Sentimientos de la Nación y en 1854 se entonó por vez primera el Himno Nacional.

Hoy, el reto es claro: contar con un ceremonial y protocolo que los sustente,  que evite improvisaciones y usos partidistas, y que dé a la ceremonia la solemnidad que merece.

👉 Te invito a leer el artículo completo donde detallo las curiosidades históricas, el simbolismo de cada acto y la necesidad de un ceremonial uniforme.

En México, el Grito de Independencia es, quizás, la ceremonia cívica más emblemática y reconocida dentro y fuera del país. Cada 15 de septiembre, millones de personas se congregan en plazas públicas y frente a las transmisiones oficiales para presenciar este acto, repetido en los 2,469 municipios de las 32 entidades federativas, además de la ceremonia central, que se realiza en la ciudad de México, sede del poder ejecutivo, es encabezada por el presidente de la República en Palacio Nacional y en los estados y municipios, por los y las gobernadoras y las y los presidentes municipales

Lo interesante es que, a pesar de la magnitud y arraigo de esta conmemoración, no existe un documento normativo oficial que establezca paso a paso el ceremonial a seguir. Lo que se ha configurado con el tiempo es una especie de “guion no escrito”, resultado de la tradición, los usos regionales y el estilo personal de cada autoridad. Este guion combina respeto a los símbolos patrios, evocación histórica y solemnidad, pero también refleja coyunturas sociales y políticas.

El tañido de las campanas y las primeras conmemoraciones

En la memoria colectiva de México, pocas imágenes son tan poderosas como la de las campanas que resuenan cada septiembre en las plazas principales del país. Ese sonido, solemne y vibrante, remite inevitablemente al inicio de nuestra independencia. Conviene recordar que la acción de hacer sonar una campana tiene un nombre propio: tañir. No se trata únicamente de golpear el bronce, sino de convocar, de anunciar y de dar forma sonora a un acontecimiento cargado de significado.

Cuando Miguel Hidalgo hizo tañer la campana de Dolores en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, no solo llamó a la población; lo que puso en movimiento fue una vibración simbólica que todavía se prolonga más de dos siglos después. 

Como dato curioso, Esquilón de San José es el nombre original de la Campana de Dolores, símbolo de la independencia de México que se encuentra en el Palacio Nacional de la Ciudad de México. Fue nombrada así porque fue fundida en 1768 por el cura Atanasio Sánchez Villela y bautizada como “Esquilón de San Joseph”, dedicándola a San José, el patrono de la Nueva España. 

La primera ocasión en que se conmemoró formalmente el Grito fue en 1812, apenas un año después de la muerte de los primeros caudillos insurgentes. Ignacio López Rayón, presidente de la Junta de Zitácuaro, encabezó en Huichapan (actual Hidalgo) una pequeña ceremonia cívica que registró en su Diario de operaciones:

“Día 16 de septiembre de 1812. Con una descarga de artillería y vuelta general de esquilas, comenzó a solemnizarse en el alba de este día, el glorioso recuerdo del grito de libertad dado hace dos años en la congregación de Dolores por los ilustres héroes y señores serenísimos, Hidalgo y Allende”.

Un año más tarde, en 1813, José María Morelos y Pavón formalizó la conmemoración en su célebre obra Sentimientos de la Nación. En el punto 23 dispuso que el 16 de septiembre debía solemnizarse anualmente como el día en que “se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó”. Para Morelos, recordar esa fecha era tanto un deber patriótico como un acto de justicia a los iniciadores de la lucha.

A lo largo del siglo XIX, el rito fue tomando cuerpo, sumando elementos que lo hicieron más solemne y más cercano a lo que hoy conocemos. Un ejemplo significativo ocurrió en 1854, cuando durante la celebración del Grito se entonó por primera vez el Himno Nacional Mexicano. La obra había ganado el concurso convocado por Antonio López de Santa Anna un año antes y se estrenó oficialmente el 15 de septiembre en el Teatro Santa Anna (posteriormente Gran Teatro Nacional). Aquella noche, la compañía de ópera italiana dirigida por Giovanni Bottesini, con la soprano Claudia Florentini y el tenor Lorenzo Salvi, dio vida al himno ante un público expectante. El presidente no acudió en esa primera ocasión, pero al día siguiente se repitió el acto, ahora sí, con la presencia del caudillo.

Con el paso del tiempo, el Grito se consolidó como ceremonia cívica por excelencia, uniendo política, memoria e identidad nacional. Hoy sabemos que, más allá de la representación oficial encabezada por la Presidencia de la República y replicada en estados y municipios, el eco de aquel primer tañido sigue resonando en escuelas, plazas públicas y hogares. Cada campanada es al mismo tiempo recuerdo y promesa: memoria de quienes iniciaron la lucha y compromiso de mantener viva la libertad que conquistaron.

Los símbolos patrios

La Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales establece las reglas que regulan el uso y tratamiento de los símbolos patrios. Entre los artículos relevantes se destacan:

  • Artículo 1: El Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales son los símbolos patrios de los Estados Unidos Mexicanos, y esta ley regula su empleo y difusión.
  • Artículo 9: En ceremonias oficiales donde esté presente la Bandera Nacional, se deben rendir los honores correspondientes, que incluyen el saludo civil simultáneo.
  • Artículo 12: Los honores a la Bandera deben preceder a cualquier tributo rendido a personas, lo que subraya la importancia de estos símbolos como representación del Estado.
  • Artículo 18: En fechas patrias como el 15 y 16 de septiembre, la Bandera debe izarse en los edificios gubernamentales y lugares públicos. Estas fechas conmemoran el inicio del movimiento de independencia, liderado por el cura Miguel Hidalgo en 1810.

El uso correcto de la Bandera es esencial para dar solemnidad a la ceremonia del Grito de Independencia, destacando la relevancia del respeto a los símbolos patrios en todos los actos oficiales.

BONUS Normativa sobre los Símbolos Estatales

A pesar de que no hay una normativa federal para banderas estatales, cada estado puede regular su propio escudo y sus símbolos locales a través de leyes estatales. Sin embargo, estas leyes están subordinadas a la normativa federal, que garantiza el respeto y la preeminencia de los símbolos patrios nacionales.

Es aconsejable investigar la normativa de cada estado y así evitar errores en el uso conjunto de símbolos patrios y los estatales. Para ejemplo, la Ley del Escudo, la Bandera y el Himno del Estado de Guanajuato https://congreso-gto.s3.amazonaws.com/uploads/reforma/pdf/3529/LEBHEG_NVA_24Nov2023.pdf

La Banda Presidencial

Uno de los aspectos más emblemáticos de la ceremonia es la presencia de la Banda Presidencial, símbolo exclusivo del Presidente de la República. Según la legislación vigente, en particular el Artículo 34 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, la Banda es un distintivo del Poder Ejecutivo y su uso está estrictamente limitado al presidente, quien debe portarla en actos de gran solemnidad, como la conmemoración del Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre. La Banda lleva los colores de la Bandera Nacional y el Escudo bordado en hilo dorado, lo que refuerza su importancia como símbolo del Estado.

En cuanto a la vestimenta para el evento, no hay una regla específica, lo que deja al criterio del presidente o las autoridades locales elegir su atuendo, dependiendo de la personalidad del funcionario, las condiciones climáticas y las tradiciones locales.


El desarrollo del ceremonial

En muchas localidades, la ceremonia se realiza la noche del 15 de septiembre entre las 22:00 y las 23:00 horas, aunque existen variaciones regionales.

BONUS ¿Sabías que en Guanajuato, en la sierra de Santa Rosa, se celebra el grito el 14 de octubre?

https://periodicocorreo.com.mx/guanajuato/conoces-la-celebracion-de-la-batalla-de-los-indios-tejocoteros-en-mineral-de-santa-rosa-de-lima-asi-nacio-este-festejo-20231013-83625.html

Aunque no hay un protocolo oficial detallado, el “guion” más extendido sigue esta secuencia:

Recepción de la Bandera Nacional.
Generalmente hacia las 22:30 horas, el presidente o la máxima autoridad estatal o municipal recibe la Bandera de manos de una escolta, integrada por fuerzas armadas, policía o instituciones educativas.

Salida al balcón presidencial.

  • Una vez que la autoridad ha recibido la bandera, se dirige al balcón principal (en el caso del Palacio Nacional, es el balcón del salón de honor) o al lugar designado en otras localidades. El uso del balcón es simbólico, ya que rememora cómo Hidalgo incitó a la población a levantarse contra el gobierno colonial.
  • En las 32 entidades federativas de México, los gobernadores replican la ceremonia desde sus palacios de gobierno o edificios oficiales. Igualmente, en los municipios, los presidentes municipales dan el grito desde las plazas principales, aunque puede haber ligeras variaciones en cuanto al protocolo y la hora de la ceremonia, según las tradiciones locales.

Tañido de la campana.

  • Uno de los momentos más emblemáticos del Grito es el toque de la campana, que rememora el acto original de Miguel Hidalgo en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando convocó a los habitantes de Dolores al llamado de la insurgencia. En el Palacio Nacional, se utiliza una campana histórica que es la misma que tocó Hidalgo.
  • La campana debería sonar tres veces. Recordemos que en las parroquias e iglesias, como la de Dolores, la costumbre para llamar a Misa o para dar anuncios (señales es como se les conoce) es dar 3 campanadas, aunque estás, luego podrían repetirse. Así que siguiendo esa práctica, es lo ideal.  En la historia de esta ceremonia, suele tañerse en más ocasiones, pero no hay un mínimo ni un máximo de veces permitidas.
  • También podría medirse el número de campanadas. Hay una idea general que esta acción, la de tañer la campana, debería durar entre los 30 segundos hasta los 60 segundos.
  • Una vez la autoridad tañe a campana, sea la de Dolores o la que esté colocada para la ceremonia, debería hacerse  con la mano izquierda, mientras que con la derecha la autoridad sostiene la bandera (derecha, lugar de honor). Hay que cerciorarse que el mecanismo para esta acción sea simple y sencillo y no implique uso excesivo de fuerza. La realidad es que muchas veces el mandatario toca la campana con la mano derecha y con la izquierda sostiene la bandera.

Arengas patrióticas.

  • Después del toque de la campana, el presidente o la autoridad local pronuncia las arengas, que son vivas dirigidos a los héroes de la independencia y a la nación mexicana.
  • Cabe mencionar que no hay lista ni referencia de VIVAS, cada alcalde, gobernador o presidente puede agregar o quitar nombres y conceptos, acompañados del «VIVA»
  • Por lo general, lo que suele decirse es: «¡Mexicanos!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria!, ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Morelos!, ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡Viva Allende!, ¡Vivan Aldama! ¡Viva Matamoros!, ¡Viva la independencia nacional!, ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!»

Ondeado de la Bandera.
Tras las arengas, la Bandera se ondea por un lapso breve (no mayor a dos minutos).

Himno Nacional.

  • Una vez finalizadas las arengas, se entona el Himno Nacional Mexicano, lo cual es uno de los momentos más solemnes de la ceremonia. En el Zócalo de la Ciudad de México, el himno es interpretado por una banda militar, mientras que en otras localidades puede ser interpretado por coros, bandas o grabaciones.
  • Concluida la ceremonia del “Grito de Independencia”, entregará la Bandera Nacional a la escolta militar, cuando proceda, para que sea retirada con los honores respectivos

Espectáculo de fuegos artificiales.
Muy esperado por la población, aunque cada vez más cuestionado por su impacto ambiental.

Eventos culturales y festivos.
Conciertos, bailes y actividades comunitarias refuerzan el sentido popular de la celebración.

En el país, la ceremonia tiene lugar en los palacios municipales o, en el caso de la capital, en el Palacio Nacional.

Arengas propuestas para uniformar el ceremonial

Dado que no existe un listado oficial, se propone una base común de vivas, adaptable a cada localidad:

  • ¡Viva la Independencia Nacional!
  • ¡Vivan los héroes que nos dieron Patria!
  • ¡Vivan los héroes que nos dieron libertad!
  • ¡Viva Hidalgo!
  • ¡Viva Morelos!
  • ¡Viva Allende!
  • ¡Viva la Corregidora!
  • ¡Viva Aldama!
  • ¡Viva Guerrero!
  • (¡Viva el estado libre de …!)
  • (¡Viva el municipio de …!)
  • ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Este marco permite reforzar la identidad nacional sin perder particularidades estatales y municipales, incorporando además un enfoque inclusivo que reconozca la diversidad cultural y social del país.

El reto


Aunque no hay un ceremonial formalmente estipulado, se sugiere trabajar en la creación de un guion más formal que pueda servir de referencia para las autoridades locales, estatales y federales. Este guion podría incluir detalles más específicos sobre el manejo de los símbolos patrios y la secuencia de los actos, promoviendo una mayor uniformidad en todo el país.

Fuera de tintes e ideologías partidistas, hace falta en México una propuesta clara y concreta del #protocolo y #ceremonial a seguir para conmemorar el Grito de Dolores, evitando errores y confusiones, y al mismo tiempo garantizando ceremonias que respeten los usos y costumbres sin ser usadas para fines ideológicos o partidistas.

Un acto solemne como la ceremonia de independencia es clave y debería tener una guía clara para que no quede como una “ocurrencia” de cada presidente, gobernador o alcalde según sea su turno y momento.

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